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A Pulmón
en primera persona


"AL OTRO LADO DE MI VENTANA"

Dice el refranero que “cuando se cierra una puerta, una ventana se abre”. En mi caso no fue exactamente así. Me dieron con la puerta en mis pulmones.

 

“Tienes un cáncer de pulmón …” y ahí me quedé. Todo cuanto siguió diciendo el médico para mí fue como entrar en una nebulosa; como si hubiese sido tragada por un agujero negro, insondable. Todo a mi alrededor desapareció.

 

Aunque no lo supe ver en aquel momento, la vida me ofreció una ventana, un lugar desde el que aprender a mirar la vida, mi vida, de otra manera, con otros colores, con todas sus luces.

 

Durante mi ingreso hospitalario (a mí me llevó a urgencias una fiebre de 40º C provocado por una E. Coli. ¡Vamos, por una infección de orina! ) la ventana de mi habitación miraba al oeste. Allí pasé muchas horas mirando a través del cristal. Viendo bellos atardeceres, cielos estrellados. Inmensidad celeste que me ayudaba a dormir. Y también un carril por el que cada mañana caminaba una pareja, disfrutando de las primeras horas del verano sevillano. Aquel sendero parecía desde mi habitación una gran interrogación. ¿Casualidad o causalidad? Soy peregrina y fotógrafa y de profesión enfermera. Pero cada vez que veía ese sendero, me preguntaba si volvería a ponerme mi mochila a la espalda, si volvería a peregrinar, si volvería sentir la correa de mi cámara fotográfica al cuello; tengo varias metástasis a nivel cervical.

 

-¿Podré volver a colocarme mi mochila a la espalda?¿y mi cámara

de fotos?

- Ahora, no. Tal vez más adelante

- No me cierres todas las puertas. Déjame un resquicio…

 

Y así fue como por un pequeño resquicio la vida volvió de nuevo a colarse. Ya estaba en casa con mi tratamiento, con mis incertidumbres, mis miedos, mi vulnerabilidad. Y ante mí un puzle de miles de piezas, dispersas, que día a día había ido formando la imagen de mi vida; tan sólo unas piezas más y habría alcanzado mi ansiada, mi soñada jubilación; en la que me sentía libre, dueña de mi tiempo y mis movimientos. Sin embargo, un aire gélido, inesperado, cruel había deshecho mi imagen, mi vida.

 

 

“Tienes cáncer de pulmón metastásico” era sin yo quererla, la imagen que se mostraba ante mí. Pero aun así, pasado dos meses me eché al Camino de Santiago. Y completé Santiago-Finisterre. Fue un encuentro duro conmigo, con mi pasión. Ese mismo camino lo había hecho seis años antes como enfermera y fotógrafa con un grupo de pacientes de cáncer de mama. ¡Qué ironía de la vida: ahora era yo la paciente con cáncer!

Lo que más me gusta en la vida es caminar, caminar, silencio, ulular del viento, trino de pájaros… LIBERTAD.

 

A veces me siento vulnerable, triste, añorando a la persona que fui. Mis emociones suben y bajan. A veces ni yo misma sé qué me pasa, cómo cambiar el paso de mis miedos, mis inseguridades.

 

Pero aquí estoy, mirando cada mañana por la ventana de mi dormitorio. Puede parecer extraño, pero hasta una mañana de otoño, al mirar a través del cristal contemplé un amanecer que llenó de LUZ no sólo mi habitación sino mi interior. Entonces tomé conciencia de lo afortunada que soy teniendo ese bello espectáculo cada mañana.

 

Mi dormitorio mira al este y yo con él. Contemplo y disfruto de los amaneceres, de los cambios de luz, sus formas pueriles, risueñas que me susurran ¡ un día más; un día más. A vivir, vivir, vivir!

 

Cuando la vida me tumbó, mi habitación miraba al oeste, al ocaso, al morir del día. AHORA, dos años y medio después, cada mañana miro al este. VUELVO a NACER con la luz, con la vida que se me ofrece como el mayor de los presentes.

 

Aunque a veces caigo y me vence el desánimo, como el junto vuelvo a levantarme, a alzarme sobre mis miedos, mis vulnerabilidades. No sé de cuantas piezas estará formado mi puzle, mi nuevo puzle pero siento que esa nueva imagen que aparece soy yo. Soy yo aceptando, llorando, riendo…VIVIENDO.

 

Y en mi corazón viven cimas que alcanzar, sueños que crear, proyectos que alcanzar. Y cada mañana me levanto mirando al este, sintiendo la VIDA que está al otro lado de mi ventana.

¿Qué es "A Pulmón"?

Un proyecto promovido por la AEACaP, Asociación Española de Cáncer de Pulmón, que tiene como objetivo visibilizar el Cáncer de Pulmón a través del deporte en diferentes puntos de nuestra geografía. Queremos mostrarlo, informar y convivir con él durante unos días de manera diferente. 

 

Entre 2023 y 2025 hemos ascendido catorce cumbres y en 2026 continuamos ascendiendo las principales cumbres de la Península con un equipo de deportistas-pacientes de cada comunidad y un equipo médico para sensibilizar sobre la enfermedad, mostrar su cara más amable y demostrar que hay cosas que funcionan y están cambiando.

Aragón, Murcia e Islas Baleares serán las sedes de A Pulmón a lo largo de este año.

Además continuamos este 2026 con nuevos encuentros de senderismo, dirigidos a los afectados que ya forman parte del equipo y otras personas afectadas que se puedan acoger para continuar caminando y disfrutando del medio natural, será un fin de semana al año para cada comunidad de Andalucía y País Vasco. 

Cápsulas informativas

A Pulmón quiere presentar a través de diferentes cápsulas audiovisuales información cercana, real y en primera persona de la enfermedad.

Éstos pequeños vídeos están disponibles en el canal de Youtube libres para compartir.

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